Una empresa familiar

Floritur nace en 1980 en Bigastro, en la provincia de Alicante, de la mano de la diseñadora Luisa Fernanda Sánchez y de Julián García Belmonte. De un pequeño taller y una vocación por el diseño surgió una firma que, con los años, se convertiría en referente nacional del tocado artesanal.

Floritur sigue siendo lo que fue desde el primer día: una empresa familiar. Quienes la fundaron marcaron una manera de hacer las cosas, y esa manera se ha transmitido, sin atajos, a quienes hoy la sostienen.

Hay personas que llevan con nosotros más de cuarenta años. Han crecido con la firma y han hecho suyo cada gesto del oficio.

Esa continuidad no se improvisa: es lo que garantiza que una pieza Floritur de hoy reciba el mismo cuidado que una de hace cuatro décadas.

Trabajadoras en la fabrica de Floritur en 1990

Fábrica y Atelier

Trabajamos desde dos espacios que se complementan. En la fábrica damos forma a las colecciones que llegan a establecimientos de toda España. En el atelier creamos las piezas más singulares, las que nacen una a una.

La escala cambia; el cuidado, no. Todos nuestros diseños exigen tiempo, mano y mirada.

Capacidad y artesanía, bajo un mismo techo.

Defender lo artesanal

Cada vez es más difícil vender lo artesanal. Lo sabemos. El mercado empuja hacia lo rápido, lo idéntico, lo que se olvida.

Nosotros hemos elegido el camino contrario, y vamos a defenderlo. Seguiremos creando a mano, pieza a pieza, porque lo que se hace con tiempo se reconoce y permanece. Es nuestra forma de entender este oficio, y no pensamos renunciar a ella.

Cuidamos la cercanía, la transparencia y la honestidad en cada relación. Cambian los gustos y cambian las herramientas; el compromiso, no.